El médico inserta, mediante un aplicador (como un pinchazo), la varilla bajo la piel de la paciente, normalmente en la cara interna de la parte superior del brazo. El procedimiento se lleva a cabo con anestesia local y dura pocos minutos.
Tras la operación, es necesario mantener la zona seca dos o tres días para evitar infecciones y hay que procurar no levantar objetos pesados o sufrir golpes en el brazo. Las varillas no se desplazan ni se rompen en el interior del brazo.
El implante puede extraerse en cualquier momento. La eficacia contraceptiva desaparece con rapidez después de quitárselo y los ciclos menstruales vuelven a la normalidad en el plazo de un mes.
Deben realizarse controles a los tres meses de la inserción y luego cada año para detectar posibles problemas.
A la hora de retirar el implante, se pone anestesia local, se hace un corte de 2 mm. de longitud, se saca el implante (momento en el que se introduciría el reemplazo) y se da un punto de sutura.
La inserción se debe realizar durante los primeros días de la menstruación. Durante los 7 días siguientes, después de la inserción, se debe de utilizar una protección de barrera.
Tiene una eficacia superior al 99%.
El precio del implante oscila entre 130€ y 160€. La seguridad social cubre parte del coste, pero solo con algunas marcas.
Es imprescindible tener una receta médica de tu ginecólogo o Centro de Planificación Familiar.
Interrupción del tratamiento
Si desea dejar el tratamiento debe consultarlo con su ginecólogo.
Al terminar con el tratamiento serás fertil y podrás quedarte embarazada sin problemas si así lo deseas.