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Embarazo
Si estás embarazada, o estás pensando en la posibilidad de planificar un embarazo, es un momento excelente para dejar de fumar. Es difícil dejar de fumar, pues es muy adictivo, pero ahora es un momento privilegiado para conseguirlo.

El tabaquismo aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, enfermedades coronarias, enfermedades cerebrovasculares, enfermedades respiratorias, y cáncer de boca, faringe, laringe, esófago, estómago, pulmón, páncreas, riñón, colón, vejiga, mama y cuello uterino.

Dejar de fumar, ayuda a mejorar el olor corporal, evitar el mal aliento, recuperar el olfato, mejorar la salud y el aspecto de la piel, mejorar la función sexual, a reducir la fatiga y la tos, etc. En definitiva, dejar de fumar es lo mejor que puedes hacer para mejorar tu salud y la de las personas que están a tu alrededor.

Tú que estás embarazada tienes motivos adicionales, pues te preocupa, más que nunca, tu salud y la del feto.

Si dejas de fumar obtendrás beneficios inmediatos:

  • Aportarás más oxigeno a tu hijo.
  • Tu hijo tendrá más peso al nacer.
  • Reducirás las probabilidades de tener complicaciones en el embarazo y el parto.

Y cuando tu hijo ya haya nacido:

  • Ayudarás a tu hijo a crecer en un entorno más saludable.
  • Disminuirás las probabilidades de que presente problemas respiratorios, otitis y otras enfermedades.

El humo de tabaco contiene sustancias muy dañinas para ti y para tu hijo. El humo del tabaco afecta directamente a los vasos uterinos y a la placenta y aumenta la probabilidad de abortos espontáneos y partos prematuros. Con frecuencia, los partos de mujeres fumadoras pueden ser más costosos.

Los recién nacidos de mujeres fumadoras, pesan una media de 200-300 gramos menos al nacer que los de las mujeres no fumadoras. Actualmente se está investigando si los hijos de madres que fumaron durante el embarazo pueden tener mayor riesgo de desarrollar dependencia nicotínica en la edad adulta.

Pero los efectos del humo del tabaco no terminan con el parto. El humo ambiental del tabaco produce el mismo tipo de daños para la salud en personas activamente fumadoras que en las personas expuestas pasiva e involuntariamente. Por eso es importante que si otras personas con las que convives fuman las invites a dejarlo.

Aprovechar el embarazo como una oportunidad para dejar de fumar, puede también ayudarte a mantener sin fumar aún después del nacimiento de tu hijo.

Si dejas de fumar totalmente, también el riesgo para tu hijo desaparece totalmente.

Pero dejar el tabaco no sólo es una estrategia para la salud de tu hijo, es también una ventaja para tu propia salud. Dejar de fumar no debe ser un sacrificio que estás dispuesta a hacer por el bien de tu hijo, sino sobre todo, una decisión para mejorar tu salud y tu calidad de vida.

Recuerda que es también importante que el aire que respiras en tu trabajo, en las horas de ocio, en tu casa esté limpio de humo de tabaco.

¡Anímate a dejar de fumar!

 

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